Cómo curar un corazón roto
"Hice lo mejor que pude con los recursos que tenía y las circunstancias a mi alrededor; hoy lo haría mejor por que he crecido."
La separación de un ser querido nos obliga a confrontar el verdadero significado de la vida y debemos buscar el ser felices. Parecerá insoportablemente doloroso, pero también es una oportunidad para conocernos más a nosotros mismos.
Recordemos a la persona en forma realista, con defectos y virtudes; no idealicemos ni caigamos en melancolía añorando todo tiempo pasado. Necesitamos hablar, llorar, enojarnos y reír durante esta época de dolor y angustia.
En la vida siempre podemos elegir nuestra postura frente a las cosas y debemos poder ser dueños de nuestros pensamientos y no presas de ellos.
La felicidad es una decisión que tiene más que ver conmigo que con lo que pasa en mi vida. La verdadera felicidad es "a pesar de..." y no "gracias a...". Para poder ser feliz se debe aprender a negociar, es decir, a renunciar a un pedacito de lo que deseamos. Nos frustramos por que las cosas no salieron como hubiéramos querido, pero entendemos que la frustración es el comienzo del aprendizaje.
Solo se puede aprender a través del error. Si algo haces bien desde la primera vez no aprendiste nada, ya lo sabias. Así pues, no seas severo contigo mismo, ten paciencia. El camino de la aceptación y la paz interior esta lleno de reveses, de curvas y pendientes. No es fácil llegar a él, tal vez por eso se valora tanto cuando se alcanza.
Por dura que haya sido la experiencia, por costoso que haya resultado el error, es siempre posible volver a empezar.
Ser responsables y felices es decidirnos a encarar nuestra vida con absoluto protagonismo, entendiendo los hechos de nuestra vida como una consecuencia deseada o indeseable de alguna de algunas de nuestras decisiones. Responsabilidad es asumir el costo de dichas decisiones.
No hay formulas mágicas para sobreponerse rápidamente y sin dolor a una pérdida. El dolor tiene un sentido y tratar de encontrárselo es uno de los grandes retos de la vida.
En nosotros está el tomar las cosas como tragedias o lecciones, siempre tenemos la opción de conservar el aprendizaje y soltar la anécdota y el enojo o bien no hacerlo y asumir las consecuencias.
En lugar de cuestionarnos siempre "¿por qué a mi?", debemos preguntarnos: "¿Y por qué a mi no habría de pasarme?".
La separación de un ser querido nos obliga a confrontar el verdadero significado de la vida y debemos buscar el ser felices. Parecerá insoportablemente doloroso, pero también es una oportunidad para conocernos más a nosotros mismos.
Recordemos a la persona en forma realista, con defectos y virtudes; no idealicemos ni caigamos en melancolía añorando todo tiempo pasado. Necesitamos hablar, llorar, enojarnos y reír durante esta época de dolor y angustia.
En la vida siempre podemos elegir nuestra postura frente a las cosas y debemos poder ser dueños de nuestros pensamientos y no presas de ellos.
La felicidad es una decisión que tiene más que ver conmigo que con lo que pasa en mi vida. La verdadera felicidad es "a pesar de..." y no "gracias a...". Para poder ser feliz se debe aprender a negociar, es decir, a renunciar a un pedacito de lo que deseamos. Nos frustramos por que las cosas no salieron como hubiéramos querido, pero entendemos que la frustración es el comienzo del aprendizaje.
Solo se puede aprender a través del error. Si algo haces bien desde la primera vez no aprendiste nada, ya lo sabias. Así pues, no seas severo contigo mismo, ten paciencia. El camino de la aceptación y la paz interior esta lleno de reveses, de curvas y pendientes. No es fácil llegar a él, tal vez por eso se valora tanto cuando se alcanza.
Por dura que haya sido la experiencia, por costoso que haya resultado el error, es siempre posible volver a empezar.
Ser responsables y felices es decidirnos a encarar nuestra vida con absoluto protagonismo, entendiendo los hechos de nuestra vida como una consecuencia deseada o indeseable de alguna de algunas de nuestras decisiones. Responsabilidad es asumir el costo de dichas decisiones.
No hay formulas mágicas para sobreponerse rápidamente y sin dolor a una pérdida. El dolor tiene un sentido y tratar de encontrárselo es uno de los grandes retos de la vida.
En nosotros está el tomar las cosas como tragedias o lecciones, siempre tenemos la opción de conservar el aprendizaje y soltar la anécdota y el enojo o bien no hacerlo y asumir las consecuencias.
En lugar de cuestionarnos siempre "¿por qué a mi?", debemos preguntarnos: "¿Y por qué a mi no habría de pasarme?".

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