jueves, 13 de febrero de 2014

Despertar...

Voy paseando por un camino solitario, disfruto del aire, del sol, de los pájaros y del placer de que mis pies me lleven por donde ellos quieran.
A un costado del camino, encuentro un esclavo durmiendo.
Me acerco y descubro que está soñando, de sus palabras y gestos adivino... sé lo que sueña:
El esclavo está soñando que es libre.
La expresión de su cara refleja paz y serenidad.
Me pregunto...
¿Debo despertarlo y mostrarle que sólo es un sueño, y que sepa que sigue siendo un esclavo?
¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo que pueda, disfrutando aunque sea en sueños,
de su realidad fantaseada?
—¿Cuál es la respuesta correcta?...

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