Dios
Qué fácil es ir por la vida cuando todo está más o menos bien, olvidando todo lo que es importante y fundamental para mí.
A quien le debo todo lo que tengo, quien me ha sostenido y me ha ayudado a continuar cada vez que he caído, sé bien que Él nunca se olvida de mí y que me ama como soy. Sé que ve en mí todo el potencial que tengo y que trazo un plan para que fuera feliz desde el inicio. Sé que le duele verme triste, verme fallar, verme equivocándome.
A pesar de eso sé que no quita el dedo del renglón nunca, que sus promesas son eternas, que su amor es incondicional, que me ama no por quien soy yo sino por quién es Él de una forma sobrenatural y perfecta.
Y es tan maravilloso poner al final todo en sus manos, casi casi puedo ver como toma las situaciones y las cambia para bien, como me acaricia y me dice que todo estará bien.
Sé que desde que lo conocí nunca volveré a estar sola, nunca estaré, tengo la ayuda perfecta, el consejo perfecto tengo al padre perfecto.
Es tan bonito tenerlo en mi vida, conocerlo como lo conozco y ver hasta donde me ha traído y saber que nunca me soltará
Te amo Dios, papá mío, te amo y a pesar de ser errónea y equivocada a veces puedo ver como siempre cuidas de mi vida. Gracias por amarme y por hacerme tu hija, y tanto agradecimiento no cabe en la palabra “gracias”.
Todo lo que tengo y todo lo que soy te lo debo a ti mi Dios, mi padre bueno. ¡Gracias por bendecirme siempre! Sigue caminando de mi mano y habita en mi corazón hasta el final.


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