Elijo y me hago responsable de lo que elijo
Cuando avalo mis actitudes en una orden de mis padres, en una imposición moral, en un concepto social o en un precepto religioso, no me estoy haciendo responsable de lo que hago ("Después de todo -me miento- el que obedece nunca se equivoca").
En cambio, cuando soy un adulto, cuando soy yo mismo, cuando no me engaño, puedo seguir teniendo padres, moral, sociedad y religión, pero no necesito explicar ni refugiarme en ellos.
Elijo y me hago responsable de lo que elijo.
En cambio, cuando soy un adulto, cuando soy yo mismo, cuando no me engaño, puedo seguir teniendo padres, moral, sociedad y religión, pero no necesito explicar ni refugiarme en ellos.
Elijo y me hago responsable de lo que elijo.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio