Mamá
Recuerdo una canción de Laura Pausini que se llama "Lo siento" que oía de adolecente y describía más o menos la relación que mantenía con mi mamá. Me sentía identificada porque en muchas cosas me era difícil comunicarme con ella. No sé si era yo que de adolecente fui muy inquisitiva y critica, o que ella pasaba por tiempos difíciles, tal vez era una mezcla de ambas cosas.
Total que el tiempo paso y mejoro un poco la relación pero creo que siempre han habido cosas en las hemos tenido diferencias muy grandes donde ninguna de las dos ha cedido, por un lado yo he intentado aceptar que ella tiene sus puntos de vista que no va a cambiar sus formas de decirlo que tampoco van a cambiar y ante eso lo único que tengo que hacer es aceptarlo, no ceder a su voluntad sino que seguir haciendo lo que siento correcto para mi aceptando que ella no lo va aprobar nunca.
Y es bien irónica la vida porque en medio de nuevas diferencias que tengo con ella me entero que voy a ser madre de una niña, a la mejor no es ironía solo que la vida trata de acomodar las cosas para que yo aprenda algo que no he entendido y es que no me gustaría repetir la misma historia, quiero cometer errores propios y no repetir patrones y trato de verdad que trato de perdonar, de entender, de no guardar rencor, de olvidar y aceptar, pero a veces no me es tan fácil.
Creo que para terminar esta entrada no me queda más que poner aquí la canción con la que hace 20 años me identifico y recordarla bien para el futuro, para cuando yo tenga 44 años y mi hija tenga 12 para no repetir la historia y que aquí empiece una nueva.
Total que el tiempo paso y mejoro un poco la relación pero creo que siempre han habido cosas en las hemos tenido diferencias muy grandes donde ninguna de las dos ha cedido, por un lado yo he intentado aceptar que ella tiene sus puntos de vista que no va a cambiar sus formas de decirlo que tampoco van a cambiar y ante eso lo único que tengo que hacer es aceptarlo, no ceder a su voluntad sino que seguir haciendo lo que siento correcto para mi aceptando que ella no lo va aprobar nunca.
Y es bien irónica la vida porque en medio de nuevas diferencias que tengo con ella me entero que voy a ser madre de una niña, a la mejor no es ironía solo que la vida trata de acomodar las cosas para que yo aprenda algo que no he entendido y es que no me gustaría repetir la misma historia, quiero cometer errores propios y no repetir patrones y trato de verdad que trato de perdonar, de entender, de no guardar rencor, de olvidar y aceptar, pero a veces no me es tan fácil.
Creo que para terminar esta entrada no me queda más que poner aquí la canción con la que hace 20 años me identifico y recordarla bien para el futuro, para cuando yo tenga 44 años y mi hija tenga 12 para no repetir la historia y que aquí empiece una nueva.
Mamá, he soñado que llamabas a mi puerta
un poco tensa y con la gafas empañadas,
querías verme bien y fue la vez primera,
sentía que sabías como te añoraba.
Y me abrazaste mientras te maravillabas
de que aguantara triste y casi sin aliento,
hace ya tanto que no estamos abrazadas
y en el silencio me dijiste...¡lo siento!.
Pero ha bastado un ruido para despertarme,
para llorar y para hacer que regresara
a aquellos días que de niña me cuidabas
donde en verano cielo y playa se juntaban.
Mientras con mi muñeca vieja te escuchaba
los cuentos que tú cada noche me contabas
y cuando más pequeña tú me acurrucabas
y adormecida en tu regazo yo soñaba.
Pero a los dieciséis sentí como cambiaba,
y como soy realmente ahora me veía,
y me sentí tan sola y tan desesperada
porque yo no era ya la hija que quería.
Y fue el final así de nuestra confianza
de las pequeñas charlas que ayudaban tanto,
yo me escondí tras una gélida impaciencia,
y tú deseaste el hijo que se te ha negado.
Y me pasaba el día sin volver a casa,
no soportaba tus sermones para nada,
y comencé a volverme yo también celosa,
porque eras casi inalcanzable, tan hermosa.
Y abandoné mi sueño a falta de equipaje,
mi corazón al mar tiré en una vasija,
perdí hasta la memoria por falta de coraje,
porque me avergonzaba tanto ser tu hija.
No, no, no, no, no.
Mas no llamaste tú a mi puerta,
inútilmente tuve un sueño que no
puede realizarse,
mi pensamiento está tan lleno del presente
que mi orgullo no me deja perdonarme.
Mas si llamases a mi puerta en otro sueño,
no lograría pronunciar una palabra,
me mirarías con tu gesto tan severo
y yo me sentiría cada vez mas sola.
Por eso estoy en esta carta tan confusa,
para contar algo de paz en lo que pienso,
no para reclamarte ni pedirte excusas,
es solo para decirte, mama...¡lo siento!.
Y no es verdad que yo me sienta
avergonzada,
son nuestra almas tan igual, tan parecidas
esperaré pacientemente aquí sentada,
te quiero tanto mama...escríbeme...tu hija.
