jueves, 26 de noviembre de 2015

Dios

Eres el Dios de las misiones imposibles, el Dios fiel atento maravilloso y grandioso, eres las cascadas que abren caminos con su impetuosa fuerza, eres la lluvia que refresca y baña todo, que quita la sed de las plantas que limpia y crea la vida. Eres la roca fuerte que llena de ilusión de esperanza que me cuida que me da reposo, eres mi papá bueno que siempre piensa en mí que siempre me perdona que me busca que me espera que renueva mis caminos que me consuela y que me alegra. Eres mi amigo que me escucha que me aconseja que me acompaña en todas mis penas que se desvela conmigo. Eres mi sabio y certero consejo quien aclara mi mente y me da discernimiento. Eres el sol de las mañanas que me llena de esperanza de ganas de comenzar de nuevo, eres quien me da un nuevo comienzo todos los días, eres mi sustento y mi proveedor, eres la energía que me hace moverme que le da fuerza a cada uno de mis músculos. Eres quien me regala a diario tantas cosas, los olores de las flores de mi té preferido quien me permite ver los paisajes más hermosos que diseño para mí, quien me regala las notas más hermosas de la voz de la gente que amo y de la música. Eres increíble y majestuoso en ti encuentro todo y no me falta nada, eres mi aire mi agua mi todo Dios. 
Gracias por amarme, gracias por guardar de mi vida, gracias por ser quien eres en mi vida, representas lo más bonito y lo mejor que tengo, sin ti nada tiene sentido tu eres la sal que le da sabor a todo. 
Te amo hoy, te amé ayer y sé que serás lo único constante y bueno en mi vida. Gracias por tu amor y tus bendiciones, sigue llenando mi vida y dándole sentido a todo, condúceme al fin que tú quieres para mi yo confió en tu amor y en tu sabiduría. Gracias por tu amor Dios, gracias por llenar mis pulmones de tu amor y de tu gracia, guarda la vida de la gente que amo, cubre su vida con tu cobertura de amor y regálanos más de tu bondad maravillosa.
Eres el Dios que un día imagine que eres y gracias por salirte de cualquier definición que te puedan dar, sé que eres más grande que nuestra mente misma, eres ilimitado e infinito un Dios de las matemáticas y de la ciencia. Te amo! Gracias, llénanos de tu amor por favor hoy y mañana, se eterno en mi vida.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Rencor

Cuenta un relato lo que le sucedió a Paco, un niño de 8 años. Un día, después de clase, entró enfadado en su casa. Su padre, al verlo entrar, lo llamó para hablar. Antes que su padre hablara algo, Paco dijo irritado: "Papá, estoy con muchísima rabia y enojado con Joaquín". Su padre, un hombre sencillo pero sabio, escuchaba a su hijo mientras seguía con su queja. "Joaquín me humilló delante de mis amigos. ¡Me gustaría que le pasase algo malo!" El padre escuchó callado mientras caminaba buscando una bolsa de carbón. Llevó la bolsa hasta el patio y le dijo a Paco: "Hijo, quiero hacerte una propuesta. Imaginemos que aquella camisa blanca que está colgada es tu amigo Joaquín y que cada trozo de carbón es un pensamiento malo que tú le envías. Quiero que tires ese carbón en la camisa, dentro un rato vuelvo para ver como quedó". Al niño le pareció un divertido juego, la camisa estaba colgada lejos y pocos trozos acertaban al blanco. Al fin, el padre le preguntó:"Hijo, ¿como estás ahora?" Paco le contestó: "Estoy cansado, pero feliz porque acerté muchos trozos de carbón en la camisa". El padre miró a su hijo, que no entendía la razón de aquél juego, y dijo: "Ven, quiero que veas una cosa". El hijo fue hasta el cuarto y se miró en un gran espejo. Se dio un susto, no se reconocía, solo conseguía ver sus dientes y ojos, estaba todo ennegrecido y sucio. Su padre, entonces, le dijo: "Viste que la camisa casi no se ensució…. pero fíjate en ti mismo. Las cosas malas que deseamos a los otros son como lo que te pasó a ti. Aunque consigamos molestar a alguien, nosotros quedamos más manchados. Cada cosa mala que hacemos, una grosería, una mentira, un insulto, una venganza, aunque nos hiciera sentirnos algo mejor, nuestra alma se ha manchado y no somos mejores.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Dios

Qué fácil es ir por la vida cuando todo está más o menos bien, olvidando todo lo que es importante y fundamental para mí.
A quien le debo todo lo que tengo, quien me ha sostenido y me ha ayudado a continuar cada vez que he caído, sé bien que Él nunca se olvida de mí y que me ama como soy. Sé que ve en mí todo el potencial que tengo y que trazo un plan para que fuera feliz desde el inicio. Sé que le duele verme triste, verme fallar, verme equivocándome. 
A pesar de eso sé que no quita el dedo del renglón nunca, que sus promesas son eternas, que su amor es incondicional, que me ama no por quien soy yo sino por quién es Él de una forma sobrenatural y perfecta.
Y es tan maravilloso poner al final todo en sus manos, casi casi puedo ver como toma las situaciones y las cambia para bien, como me acaricia y me dice que todo estará bien.
Sé que desde que lo conocí nunca volveré a estar sola, nunca estaré, tengo la ayuda perfecta, el consejo perfecto tengo al padre perfecto.
Es tan bonito tenerlo en mi vida, conocerlo como lo conozco y ver hasta donde me ha traído y saber que nunca me soltará
Te amo Dios, papá mío, te amo y a pesar de ser errónea y equivocada a veces puedo ver como siempre cuidas de mi vida. Gracias por amarme y por hacerme tu hija, y tanto agradecimiento no cabe en la palabra “gracias”. 
Todo lo que tengo y todo lo que soy te lo debo a ti mi Dios, mi padre bueno. ¡Gracias por bendecirme siempre! Sigue caminando de mi mano y habita en mi corazón hasta el final.